4.1 Vaciado de información

La distinción entre organización, sistematización y análisis puede ser clara en un nivel abstracto, pero ambigua en el terreno práctico. Si se consideraran momentos separados consumiríamos demasiado tiempo, primero en realizarlos y después en integrarlos. Aunque el vaciado de información podría parecer un momento puramente técnico y organizativo, en realidad puede formar parte de la sistematización y el análisis. Realizar este trabajo conlleva un proceso de inmersión en los propios datos; su relectura, rememora, manipulación, síntesis y reflexión.

Después del trabajo de campo terminamos con demasiado por analizar. Diarios de campo, notas, fotos, audios, entrevistas y demás. Aunque parte importante del cuerpo de datos obtenido se encuentra en estado físico en libretas u objetos, lo más probable es que tarde o temprano la mayoría de nuestra información pasará a ser digital. Lo primero es saber cuál será el destino de tu información. Algunos investigadores vacían su información en tablas de Excel o en documentos de texto. Puedes utilizar tu base de conocimiento y de notas para realizar esta actividad aprovechando algunas de sus ventajas de manejo. Una vez que sabes donde vaciarás y almacenarás tu base de información algunos tips sencillos que pueden servirte en el proceso son:

  • En general, piensa que quieres que tu información sea consistente, sistemática, codificable, portable, duradera, recuperable y compartible (Oths, 2016).
  • Distingue las cualidades de los datos; diferencia entre descripciones e interpretaciones, ten claro qué material falta por verificarse, atribuye la información a quienes les corresponde, ten cuidado con las suposiciones, etc.
  • Realiza plantillas para distintos tipos de fichas con información específica que siempre necesitaras escribir, pero que sería vano repetir en cada ocasión. Por ejemplo, para transcribir una entrevista necesitarás tener una plantilla con fecha, hora, lugar, nombre de las personas entrevistadas y alguna descripción breve de la situación. Lo mismo puedes hacer con otro tipo de fichas de campo o de literatura.
  • También es importante vaciar información visual. Puedes administrar tus fotos con algún gestor de imágenes.17 Conserva dibujos, croquis o diagramas para después pasarlos en limpio o recrearlos con herramientas especializadas.
  • No solo transcribir datos, también puedes probar reescribir pasajes, descripciones o añadir información extra que por alguna razón omitiste.
  • Ubica y marca información importante. Puedes hacer tablas de contenido para que te sea más fácil visualizar y navegar entre la información que vacíes.
  • La relectura de los datos en retrospección es útil para cruzar fuentes y verificar información, así como para percatarse de vacíos, olvidos y posibilidades para tener en cuenta en el futuro.
  • Respalda tu información cada cierto tiempo para recuperarla ante cualquier imprevisto. Puedes hacer una copia local en un disco duro, USB o utilizar algún servicio en la nube. También puede servirte para cuando cambies de equipo.
  • Siendo reiterativo, haz notas y memos sobre ideas que van surgiendo en el proceso. Etiqueta el contenido vaciado con tags y relaciónalo entre sí con link.

El proceso de vaciado de la información es un momento adecuado para comprometerte con el material, reflexionarlo, criticarlo y cruzarlo, y sobre todo, consolidar el análisis que has hecho desde que empezaste a leer artículos y redactar notas. La única forma de consolidar una buena base de información etnográfica es a través de la práctica continua y la mejora constante.


  1. Para organizar tus fotos puedes utilizar algún gestor de imágenes como Tropy. Con él puedes anotar, etiquetar, agrupar y buscar eficientemente entre tu archivo fotográfico local. Es popular en disciplinas como filología, historia o arqueología y sus funcionalidades pueden extenderse fácilmente a datos etnográficos.↩︎