3.3 Guías para la gestión digital del conocimiento
No me gustaría decir que hay métodos incondicionales y definitivos para organizar el conocimiento. Siempre será mejor la adaptación según tus gustos y necesidades. Mucho de esto incluso lo haces por puro sentido común, pero saber que hay gente que lo ha sistematizado da un poco de aliento para tomar algunas ideas y construir tu propio sistema.
En estos años se han desarrollado algunos métodos populares para el manejo digital de información. Hay quienes enfatizan la productividad y el manejo de proyectos, otros más se dedican al almacenamiento eficaz de contenido multimedia, un grupo importante busca manejar notas de la mejor forma y también hay quienes buscan dotar a los académicos de un sistema coherente de categorización. Para comentarlas rápidamente digamos que hay sistemas basados en el orden y la estructura, mientras que otros son más libres y espontáneos. La distinción puede remitir a la célebre diferenciación entre escritores jardineros y escritores arquitectos , pero en lo que a gestión del conocimiento se refiere, la oposición podría ser entre folgezettel y zettelkasten.10 Que los nombres en alemán no te asusten, la distinción es simple. La primera basa su poder en estructurar de forma lógica la información en un esquema de árbol con categorías generales y puntos específicos (similar a si nos guiáramos por la Guía Murdock para datos culturales). La segunda se basa en el surgimiento espontáneo de ideas, su almacenamiento múltiple y las conexiones entre ellas sin un orden preestablecido, aunque no por ello desestructurado.
Zettelkasten
El método zettelkasten11 se ha hecho muy popular por haber sido la elección de Niklas Luhmann para realizar su trabajo.12 El método se basa en la escritura y almacenamiento de notas de lectura y notas permanentes estableciendo conexiones entre ellas a través de identificadores numéricos únicos (Luhmann, 1981; Schmidt, 2016). A pesar de ser antiguo (incluso muy anterior al propio Luhmann), el sistema se ha recuperado por ser fácilmente adaptable a tiempos digitales por medio de software. Es un método simple, no se necesitan muchos recursos, es fácilmente replicable y maleable. Si a eso se agrega la promesa de ser tan prolífico como Luhmann, el sistema zettelkasten puede ser bastante seductor. Sin embargo, hay que tratarlo con cuidado. El sistema no es la panacea del trabajo académico y puede ser una decepción si lo tomamos al pie de la letra. Se requieren ciertas condiciones, cierto tipo de notas y cierto tipo de vínculos. No todo entra en el método. De cualquier forma, puede servir de inspiración para implementar nuestro propio sistema, que es lo que deberíamos perseguir a lo largo del tiempo. Con estas aclaraciones hechas, veamos en que consiste el método.
La traducción del alemán es simplemente ‘caja de notas’. Por su nombre podemos deducir que se trata de algo poco espectacular y que ya habíamos tratado algo similar en un apartado anterior. El sistema se compone de un archivero y fichas de papel con notas sintéticas y permanentes sobre ideas, lecturas y proyectos. La característica que dota de fascinación al sistema es la interconexión entre notas. Una ficha pertenece a varios lugares, tiene relación con distintas notas y distintos temas, aunque se almacene en un solo lugar.13 Las ideas que se integren al archivo no tienen una posición fija, sino que se relacionan entre ellas de distintas formas. Esto permite que el sistema evolucione continuamente, y con el tiempo el sistema adquiera cierta autonomía. Algunas ideas crecen, mientras que otras se abandonan. La importancia de esta ‘caja de notas’ queda registrada en palabras de Luhmann en no pocas ocasiones: “Sin esas fichas, sólo por contemplar, estas ideas nunca se me habrían ocurrido. Por supuesto, mi mente es necesaria para anotar las ideas, pero no pueden ser atribuidas a ella sola” (Luhmann citado por Schmidt, 2016, p. 295).
La oposición es ilustrativa, en realidad los sistemas de gestión del conocimiento suelen combinarse. El zettelkasten desarrollado por Luhmann es un ejemplo de ello. Aunque su sistema se basaba en conexiones y desarrollos espontáneos, su fichero físico tenía una estructura de árbol numerada.↩︎
Johannes F. K. Schmidt (2016) describe con mayor detalle en que consiste el método zettelkasten a partir de la experiencia documentada de Niklas Luhmann. El método es bastante conocido, incluso hay un sitio web dedicado a su discusión y difusión.↩︎
El trabajo de Luhmann está ampliamente documentado. Su archivo de fichas y notas pueden consultarse digitalmente en una base de datos de la Universidad de Bielefeld.↩︎
Esto se logra a través del uso de identificadores únicos donde cada nota tiene una combinación numérica dependiendo de su posición física en el archivo, como en una biblioteca. La importancia de estos identificadores ha decaído por sus adaptaciones digitales.↩︎