3 Organización
Es común que el trabajo académico se entienda como un proceso lineal. Se inicia con una pregunta, se lee al respecto, se investiga y finalmente se escribe un producto. Lo malo es que el último paso parece nunca llegar y se perdió mucho tiempo esperándolo. En realidad, el proceso es más enredado y recursivo. Mucho del trabajo ‘final’ realmente se encuentra en los momentos previos; en tu escritura continua de notas y memos o en la lectura del diario de campo. Para que ese trabajo constante se mantenga en el tiempo y pueda serte útil para el análisis posterior es necesario poner cierto orden a toda la información recogida. Fotos, audios, textos, ideas, memos, reseñas. La organización es un paso fundamental para esto. No importa si eres una persona caótica o muy dispersa, por lo menos debes tener una idea de cómo están distribuidos tus datos e información para que te sean útiles a lo largo de tu trabajo. La organización de la información es de doble importancia. Primero, tal vez lo principal, porque permite que tu información, a la que le has invertido tiempo investigando, leyendo y escribiendo, se mantenga útil y disponible en el tiempo. Y segundo, porque la organización de tu información requiere indirectamente una reflexión sobre ella y te ayudará a que el proceso de análisis sea más fluido. No desestimes la organización de tu información y tu trabajo en su conjunto.